

06/03/2010
GRANDIOSO TIRANDO A SUBLIME
Estoy como los bancos: todavía no doy crédito. Han pasado horas desde que concluyó un apasionante Real Madrid-Sevilla y todavía no doy crédito a que un partido de Fútbol Indoor pueda llegar a emocionarme tanto. Todavía no doy crédito a que una veintena de jugadores, entre los que hay muchos internacionales y campeones de Europa, lo den todo en defensa de un escudo. Todavía no doy crédito a la tensión que se vive en los banquillos. Todavía no doy crédito a que el público llene las gradas en una tarde de viernes muy desapacible, invernal, lluviosa. Todavía no doy crédito a la cara de disfrute de las decenas de personas que me rodeaban en los minutos finales de ese partidazo.
Volvía el Fútbol Indoor al Pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón. Un Real Madrid con muchas dudas, tras el varapalo con el Depor, recibía al Sevilla, un equipo del que se sabía que no iba a bajar los brazos en ningún momento. Ya hablábamos de los andaluces la semana pasada como el conjunto de los partidos apretados. Y eso es por algo. Y ese algo es lo que le ha dado su entrenador Rafita: un bloque muy trabajado, físicamente a un gran nivel, presionante y solidario, todos atacan y todos defienden, con los recursos que ofrecen las paredes del Indoor permanentemente en la cabeza.
Y en los locales una ausencia y un debut; Alfonso Pérez, el goleador por excelencia de los blancos, se caía de la convocatoria y en su lugar entraba Víctor Sánchez del Amo. ¿Y con qué Madrid nos encontramos? Con un equipo luchador, más sólido que en su anterior partido, con un tándem Ramis – Llorente que le da más consistencia y seguridad defensiva; pero también vimos a los blancos más planos que otras temporadas. Amavisca todavía no ha recuperado la frescura del año pasado y Dani no acaba de coger el ritmo. Con lo expuesto y la ausencia de Alfonso, fue su hermano Iván el que tiró de casta y puntería para sacar al equipo de un atolladero.
Porque bien mediada la segunda parte, los andaluces iban con dos goles de ventaja y con la sensación de tener la situación controlada. Aunque los blancos tienen un escudo que implica no rendirse y crecerse cuando se requiere. Y cuando el Madrid remontó y consiguió empatar, un espectacular Pedro Jaro se encargó de parar un penalty y sacar una mano mágica, que animó a los locales a irse al ataque y conseguir el gol definitivo merced a la rapidez de Iván. Los últimos minutos del choque fueron de una emoción infinita, en un ambiente vibrante y con el público volcado a la causa.
Los tres puntos del Madrid son balsámicos; pero les debe hacer recapacitar. Si quieren seguir optando a un título de Liga que se les resiste, han de tener plantilla suficiente para afrontar las cinco finales que les quedan. Porque no hay que olvidar que no se pueden permitir ningún traspiés más.
Y en Bilbao, en el Templo de La Casilla, los rojiblancos que se llevan el derby. Liderados por un grandioso Julen Guerrero que, con cinco goles, contribuyó a derrotar a una Real Sociedad, rival directo por un puesto en la Copa de España. Los donostiarras no se parecieron en nada al equipo que hace un par de jornadas ganó con solvencia al Barça.
La nota triste del partido, la lesión, aparentemente muy grave, del portero del Athletic. Imanol Etxeberría puede haber dicho adiós a la temporada si se confirma su rotura de los ligamentos cruzados de su rodilla derecha. Un palo muy grande para él y también para su equipo, ya que aparte de su labor lógica, Imanol contribuye con goles; sin ir más lejos, contra la Real anotó uno más, ante el delirio de la parroquia bilbaína que abarrotaba el Pabellón. Confiemos que el cariño y apoyo de sus miles de seguidores y el recuerdo de momentos gloriosos, como los tres goles que endosó al Atlético de Madrid para dar la victoria a los suyos, ayuden a Etxeberría en su recuperación.
¿Y que nos depara el futuro? Pues viene una jornada, la novena, que no es la de Beethoven pero suena muy bien. Porque el líder visita a este rocoso Sevilla y no sería de extrañar que los andaluces fuesen los primeros en hacer morder el polvo a este invicto Deportivo. Eso sí, si los gallegos consiguen solventar este partido, habrán dado un paso de gigante en pos del título.
Y el otro partido, un Valencia-Barcelona con sabor a “último tranvía”. Porque el que pierda en este choque se quedará definitivamente descolgado de los puestos de honor y verá peligrar su participación en la Copa. Y si empatan, malo para los dos. O sea, que no digo nada y lo digo todo.
PD: A punto de subir este editorial, termina el partido de la Liga de Fútbol Profesional en el Bernabéu. Y el Real Madrid acaba llevándose de forma agónica un partido que bien mediada la segunda parte los andaluces iban ganando por dos goles de ventaja, con unos últimos minutos de una emoción infinita, en un ambiente vibrante y con el público volcado a la causa. ¿Les suena de algo?